5 maneras de revertir un día improductivo y convertirlo en un éxito

Todos tenemos esos días en los cuales las tareas pendientes nos abruman y no creemos tener energías para llevarlas adelante. Llegamos a la oficina, y después de cinco cafés y de mirar ocho veces el mismo mail y la misma agenda… seguimos sin haber hecho nada.

¿Cómo salir de este atolladero?

Si nos damos por vencidos y nuestro día en la oficina se convierte en un día perdido no sólo tendrá un efecto negativo sobre nuestro trabajo, sino también en nuestro estado de ánimo. Además, al día siguiente las tareas inconclusas serán aún más.

¡Ánimo! Para salvar el día, te damos cinco consejos para revertir la situación y que tengas un día exitoso y muy productivo.

Los cinco pasos mágicos que salvarán tu día:

¡Limpiemos este desastre! Llegamos a la oficina y nos encontramos con un escritorio repleto de papeles, el café del viernes todavía en la taza y migas por doquier… un panorama totalmente desalentador. En cambio, un escritorio limpio mejorará nuestro humor y nos ayudará a encontrar lo que buscamos en el momento en que lo necesitamos. ¡No más búsquedas desesperantes de lapiceras mientras estamos al teléfono! Además, avanzar en esta pequeña tarea nos puede ayudar a despabilarnos y llevar adelante los demás pendientes que tenemos por delante.

Hagamos las cosas fáciles primero. Las tareas más sencillas nos harán felices porque podemos hacerlas de forma más rápida y efectiva. Una llamada pendiente, un informe corto o un mail pendiente desdramatizan el comienzo del día. Luego de esto, dejaremos de ver las tareas más largas como una montaña por escalar y serán más bien el siguiente paso natural en una apacible caminata por el mundo de la productividad.

Elijamos una tarea. ¿La larga lista de pendientes de hace dos días ya está desactualizada porque seguimos sumando cosas que tampoco hicimos? Mejor la olvidamos y pensamos qué tarea es estratégica para seguir hacia adelante con nuestro trabajo. Enfoquémonos en esta tarea. Tratemos de poner manos a la obra de inmediato. Si es extensa y nos llevará varios días agendemosla en el mail, la computadora, post-its, gestor de tareas, compartamos en nuestra red social con los colaboradores y contémosle al vecino que estamos trabajando en esto. Foco total y saldremos adelante.

Cambiemos el paisaje. Después de 365 días al año mirando la misma pared o la nuca de un compañero de oficina es lógico que necesitemos un cambio. Salir de la oficina con nuestra computadora portátil y trabajar desde un café o una plaza nos puede inspirar. Pero no olvidemos cuál es el objetivo de este cambio: no salimos por el capuchino ni a alimentar a las palomas, el objetivo es terminar esa tarea inconclusa que está en agenda hace dos meses.

Seamos positivos. Empecemos el día con un buen desayuno, un poco de música agradable y una buena conversación con familiares y/o colegas. La felicidad nos hace productivos: no nos olvidemos de dedicarnos algunos momentos de placer durante el día, comiendo algo rico o escuchando una canción. Esto nos ayudará a desestresarnos y estar mucho mejor predispuestos para tener un día 100% productivo.

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